Las mañaneras: Intento de sometimiento de la República Federal / por Adrián de la Rosa

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Fue René Descartes quien dijo “Mejor que buscar la verdad sin método, es no pensar nunca en ella, porque los estudiosos desordenados y las meditaciones oscuras turban las luces naturales de la razón y ciegan la inteligencia”. Con esta frase, Descartes critica las explicaciones poco documentadas de la realidad que intentan contaminar la capacidad de razonamiento de las personas . Y me pregunto ¿Qué han sido las mañaneras, sino un cada vez más fallido intento de distorsionar la contundente y aplastante realidad en que vivimos?.

Por eso otra pregunta que me hago es ¿Cuánto nos cuesta ese mal ejercicio de información oficial? $13,000.00 pesos el segundo por lo menos es lo que cuesta la producción de las mañaneras, unos $130,000,000.00 por cada versión aproximadamente, solo con cada una de las televisoras. Pero eso no es todo lo que sale de la bolsa de nuestras contribuciones…

Aunque el Presidente ha sido imprudente negando que su instrumento favorito de promoción y aporreo de adversarios políticos representa un costo para los mexicanos; lo cierto es que existen documentados excesos en el gasto autorizado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), claro que existe un férreo hermetismo para dar información sobre ello, pero el acceso a la información en las cuentas públicas es posible aunque se disponga de ellas a cuenta gotas.

Por ejemplo, el Centro de Producción de Programas Informativos y Especiales adscrito de facto a la Presidencia de la República (CEPROPIE) y en el directorio oficial a la SEGOB, erogó 124.7 millones de pesos en 2019, con lo que excedió su gasto en $74.6 millones, respecto de lo que originalmente se le asignó en el Presupuesto Federal ($50 millones), según cifras oficiales de la Cuenta Pública.

Respecto a los detalles del gasto, la Cuenta Pública 2019, indica que para el rubro de Servicios Personales; es decir, el pago de sueldos y salarios de sus funcionarios, se le aprobaron 23.5 millones de pesos, de los cuales, el reporte indica un gasto real de 36.5 millones de pesos.

Sobre los Gastos de Operación, las cifras dan cuenta de una erogación real de 87.9 millones de pesos frente a los 26.5 millones de pesos aprobados en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), cifra está última, que de por sí ya era alta, y no tenía precedentes y que justificadamente, mucho le criticó en campaña al ex presidente Enrique Peña Nieto.

Con todo, el Presidente sigue mintiendo cada que se le pregunta de los gastos que representan las mañaneras, a la que se suma la versión vespertina, en la que el Dr. Gatell informa por ejemplo el 11 de febrero 2021, que han aplicado en la Estrategia Nacional de Vacunación, la increíble cantidad de 335 dosis en todo un día, ¡en toda la República!

CEPROPIE, productor de La Mañanera, gastó 149% más de lo autorizado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) solo en 2019. Pero adicionalmente el “Salón Tesorería” desde donde se transmite la mañanera, que fue inicialmente acondicionado con equipos de cámaras de transmisión con calidad televisiva; más recientemente ya cuenta con un dolly circular en el templete y renovados sistemas de sonorización, consolas, antenas de transmisión y toda la tecnología necesaria para que la señal se transmita con calidad digital, a los diversos medios de comunicación del país. Eso no está incluido en la cuenta pública.

Solo en 2019, El gasto para la producción y difusión de las actividades de López Obrador, fue mayor que lo erogado en el último año de Gobierno de Enrique Peña Nieto, -del que ya la producción de sus contenidos nos parecían excesivos- cuando se gastaron 77.5 millones de pesos en ese rubro; según consta en la Cuenta Pública 2018.

Habrá que sumar a las actividades del CEPROPIE, -la producción y transmisión de las conferencias mañaneras y su versión vespertina- las emitidas desde las diversas giras del mandatario nacional al interior del país, así como de los eventos especiales, como informes presidenciales multianuales.

Respecto a los detalles del gasto, la Cuenta Pública 2019 indica que para el rubro de Servicios Personales; es decir, el pago de sueldos y salarios de sus funcionarios, se le aprobaron 23.5 millones de pesos, de los cuales, el reporte indica un gasto real de 36.5 millones de pesos. Mientras que Sobre los Gastos de Operación, las cifras dan cuenta de una erogación real de 87.9 millones de pesos, frente a los 26.5 millones de pesos aprobados en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de ese año.

Cabe decir que, durante el sexenio de Peña Nieto, el CEPROPIE estuvo adscrito a la Secretaría de Gobernación; sin embargo, al iniciar el actual Gobierno se cambió solo materialmente a la Oficina de la Presidencia. Aunque oficialmente, su presupuesto sigue incluido en la Segob, con 31.2 millones de pesos asignados para 2020, dinero del que también se dispone en su totalidad. No hay Austeridad republicana alguna en este objeto del deseo presidencial.

Hasta aquí la cuenta publica y no declarada ronda los $500,000,000.00 quinientos millones de pesos anuales, pero no es todo; aunque el Presidente sigue de necio diciendo que la difusión simultánea de las mañaneras en las redes sociales Facebook, Twitter, Instagram y YouTube no tiene costo alguno, bien es sabido por todo productor de contenidos que, transmitir simultáneamente en las redes demanda una línea fija y que esa tiene también un costo. Queda claro que cuando se trata de un capricho del presidente, no hay austeridad republicana que valga. Menos aún si por fin entendemos que, precisamente la extinción de la República, es el objeto de su guerra mediática.

Adicionalmente, las mañaneras han sido incluidas en su propio Podcast en Spotify, lo cual afirma el Presidente, también es gratuito y donde se encuentra desde la primera emisión efectuada desde el 03 de diciembre de 2018. Inténtelo, intente Usted tener su Podcasts gratis de Spotify o transmitir simultáneamente en las redes sociales durante horas, todos los días, para que confirme la realidad que anticipo, No será gratuita. El gasto en medios que justificadamente se criticó en su oportunidad a peña, se ha quedado pequeño hasta ahora, en una proporción de al menos 20 veces, respecto de lo erogado por López Obrador. El discurso Platónico de “La mejor riqueza es contentarse viviendo con poco” solo aplica en los bueyes de mi compadre, pero no en los propios. Donde en la visión obradorista, los bueyes son los gobernados.

A los gastos de operación de las mañaneras, se suma que a finales de junio de 2020, se mejoró el equipamiento del salón Tesorería, desde donde se transmite; montaron equipos de video para darle variedad a las transmisiones que se hacen vía Facebook, Youtube y Twitter: instalaron una cámara digital de última generación, sobre una grúa en la parte trasera del salón de las mañaneras. Aunque el presidente sigue diciendo que la transmisión “se hace con lo que se tiene”, lo cierto es que cada vez se tiene más equipo, más tecnología de punta y por supuesto más gastos fijos y operativos, lo que se traduce en excesos no contemplados en el de por sí ya amplísimo Presupuesto de Egresos de la Federación.

El no medir los resultados del gasto en función del beneficio social o del desarrollo económico del país, o bien el de su estabilidad política, ha sido el sello que identifica al presidente; pero este proyecto de las mañaneras se sale de toda proporción guardada, aunque este sello lo podemos identificar en los programas como pensiones para adultos mayores -quizá el único con un sentido verdadero de justicia social, si solo no tuviera el componente electoral- o en el de becas -que promueve la deserción escolar- pero ¿Para qué todo este entramado de información concentrada en un solo hombre? En todo el país su objetivo es uno, intentar generar las condiciones para un buen resultado electoral en el horizonte del 06 de junio 2021. Y para alcanzar esa meta, no importa MENTIR, pues preservando la mayoría en el Congreso, nadie lo hará rendir cuentas.

Sin embargo, inclusive en la percepción del mismísimo Presidente las cosas no le marchan del todo bien en ese proyecto; al punto de retomar las giras por los estados que le resultan clave para lograr la primera meta en el horizonte descrito. No importan las formas, solo el resultado, y para ello cualquier esfuerzo, cualquier sacrificio, incuidos los contagios y sus consecuencias, de desgaste mediático y en redes sociales de la oposición, habrá valido la pena; claro, desde la perspectiva del que así ejerce el cargo de Presidente.

Es claro que el Presidente no confía en nadie de sus subalternos en esa tarea principalísima que por lo mismo solo puede satisfacer a una sola persona – él mismo-. No obstante su autocomplacencia evidencia a vista de todos, sus enormes fallas como administrador público, lo que intenta encubrir atacando a la prensa consolidada del país, a la prensa libre y cualquiera que escriba o manifieste sus ideas en contra de sus intereses personales. Solo suman en su defensa, aquellos que se encuentran acostumbrados a vivir de las migajas del poder, de los que se acomodan a éste, brincando de puesto en puesto o de partido en partido. Una cosa los une: ejercer el poder a espaldas de los intereses de las personas que deberían de proteger.

Por supuesto que los daños colaterales ya son múltiples. Pues no obstante las mañaneras, es imposible dejar de visualizar y lamentar el crecimiento de las cifras de fallecidos por COVID-19, que en cifras dadas en las mañaneras ronda los 174,000 mexicanos y se acerca rápidamente a los dos millones de contagiados, esto solo a la mitad del mes de febrero, pero que en cifras de revistas especializadas internacionales casi se triplica; mientras que el contagio no fue contenido y aislado en origen y hoy se encuentra fuera del control de las autoridades sanitarias. Al tiempo que Gatell aprovecha las luces del salón Tesorería de Palacio Nacional para decir que “no hay necesidad de cerrar aeropuertos, porque el virus no viaja por el aire”.

Los daños colaterales son más profundos todavía, pues afectan no solo la vida o la salud de las personas; el daño colateral de la desinformación institucionalizada desde la Presidencia, ha dañado la tradición democrática y el origen Federalista de nuestra República y ahora pretende dirigirse a conseguir las constancias de mayoría que así lo confirmen, claro, si los ciudadanos que aún estén vivos, así se lo permiten.

Mientras el presidente sigue pretendiendo empoderarse con las mañaneras a través de los medios y redes sociales y sus giras por algunos estados selectos; los efectos en el federalismo se manifiestan mediante el deterioro y limitación del acceso de los gobernadores a los programas antes denominados federales, los que en definitiva se han centralizado en el presidente, quien además suma su ingerencia de facto sobre los otros poderes de la Unión, todo por conseguir la preservación del poder más allá de lo que por ahora reconoce la misma Constitución.

Pero nada es, ni será suficiente en su búsqueda del control total del país, para ese fin el presidente usa como ariete a la UNIDAD DE INTELIGENCIA FINANCIERA y la FISCALÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA, lo que ha tenido como resultado resquebrajar a los Organismos Constitucionales Autónomos, en su cometido de que en México, solo su palabra sea la norma que todos deban tanto escuchar, como obedecer. La pregunta es razonable ¿Qué le sucederá en el corto o mediano plazo a la República Federal que somos constitucionalmente? Ya de facto el presidente la está haciendo inoperante.

Hasta ahora, esa es la realidad que México ha sufrido bajo la gestión de la cuatroté; es un hecho tan increíble, como inconcebible; los gobernadores nada pueden hacer por los canales institucionales. Nuestro diseño constitucional y normativo, confía demasiado en la buena fe del Titular del Poder Ejecutivo y hoy se paga muy caro el precio de ese exceso de confianza en el diseño constitucional. La ausencia de un diseño constitucional que permita enjuiciar al Presidente, nos ha arrojado al envilecimiento de las formas, a la mordaza impune hacia los gobernadores, a la inoperancia del federalismo. Quizá por ello algunos gobernadores del centro del país se han sometido al presidente, olvidándose de su dignidad y de la República Federal; no es el caso de Baja California Sur, ni de muchos otros gobernadores del norte y centro del país. ¡Nos leemos a próxima semana!