La Política sudcaliforniana: ¿De lo abstracto a lo concreto / por Adrián de la Rosa

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¿La reconstrucción de nuestra democracia, requiere de evitar la postergación? Si, totalmente de acuerdo. ¿La discrepancia nunca debe conducir a la desunión? Coincido también. ¿Exige de la participación de todos, pero principalmente de quienes encabezan la coalición de partidos políticos? Es un hecho. Sin embargo es de la consecución de este último propósito de lo que hoy quiero opinarles. En las últimas semanas hemos podido observar cómo al ir construyendo las candidaturas, los partidos políticos lenta y recurrentemente vuelven a alejarse de los principios que dieron origen a una buena expectativa de la coalición. Para los políticos de siempre lo que importa es quedar dentro y en ese arrebato, vuelven a correr el peligro electoral de reciclar personajes previamente repudiados por los electores. ¡Cuidado!

La democracia a la que aspira el elector -éste elector del 06 de junio de 2021- no es la que se ha ligado a la posverdad, la de la falacia fácil o del discurso populista; pero tampoco converge con la del reciclaje, ni la de los acuerdos en lo oscurito. El ciudadano espera que se le hable de frente y con la verdad, que se le brinden resultados como los hasta ahora logrados en la Administración saliente del Mtro. Carlos Mendoza Davis, o al menos una razonable expectativa. Los prospectos desde la integración de los Cabildos y por mayoría de razón en las Presidencias Municipales, Diputaciones Locales y Federales, deben corresponder a esa característica y no a un reciclaje partidista o a oportunismos de grupos políticos desfasados y fallidos. Ver las mismas caras no sólo puede ser decepcionante para el elector, sino costoso para nuestra democracia, en especial cuando sus credenciales han abonado siempre a sus propósitos personales y nunca al interés general de la población.

La enajenación en la política de algunos suspirantes, no debe desbordar los límites de la tolerancia del elector, menos ahora que es vital para la consolidación de la democracia nacional y principalmente la sudcaliforniana; es mucho lo que está en juego, como para incitar al electorado a no votar o a dividir el voto, lo cual es inmediata responsabilidad de quienes determinan la viabilidad de la coalición. La designación de candidatas y candidatos pues, no debe convertirse en un asunto abstracto en el que les dé lo mismo postular a los mismos. Le decisión debe entonces, asumirse desde lo concreto y cabe preguntarse ¿Qué ha sido de nuestro régimen de gobierno federal por no decidirlo oportunamente así? a riesgo de incurrir en ser más de lo mismo, de nuevo.

Al Ciudadano bajo las condiciones actuales, no hay que ofertarle para su elección prácticas semejantes a las que tanto daño le han causado al país y que buscan enquistarse también en Sudcalifornia, como pudimos atestiguar todos en la triste y decadente XV Legislatura que ramplonamente buscaron a toda costa el rezago de nuestra economía, el daño en la generación y sostenibilidad del empleo formal y de la sustentabilidad del desarrollo social. Es entendible que al buscar el control del poder político no se confien de los ciudadanos que no pertenecen a su partido o que no militan en ninguno. Ponerlos como opción, justamente sería una excelente señal para el elector; se trata pues, de un asunto de CONFIANZA, de superación de las prácticas históricas que solo sirven para reciclar a los mismos, pero también para desconfiar del actuar de los partidos políticos.

¿Cómo va el Ciudadano a sentirse parte participante de una elección de sus representantes, si a quienes postulan, solo han buscado históricamente saciar sus propios propósitos? ¿Si solo van de puesto en puesto, haciendo favores para luego cobrarlos? Justo eso es lo que nos colocó en el punto en el cuál estamos en lo nacional y en lo local. Olvidar eso a la hora de decir quienes si y quienes no, puede ser crucial. Como dijera el Sociólogo y Psicólogo Alemán Erich Fromm, en su libro “Patología de la normalidad” (1991), “no se trata de una pelea de box en la que solo hay que esperar sentado, nuestra relación con nosotros mismos, y con las cosas que decidimos, han dejado de ser abstractas, tal como nuestra relación con la política; para pasar a ser concretas”.

Si bien es cierto que una que otra vez en nuestro proceso de vida, salimos a votar. No menos cierto es que como nunca antes, estas elecciones han sido influenciadas por las redes sociales -más que por los medios de comunicación-, como una necesidad concreta; las elecciones han dejado de ser una posverdad, un asunto abstracto de promoción mercadalógica del momento. Gracias a las redes sociales, hoy sabemos bien quien es quien. Quien si aporta positivamente y quien solo aparece en el momento de las nominaciones para llenarse las bolsas y no volver hasta el siguiente momento. Háganse un favor viendo este momento decisivo, como algo concreto.

Siendo concretos, ¿Cuando un Diputado Local o Federal ha recibido a un ciudadano o a varios de ellos, para hacer gestión, dar seguimiento personal y por supuesto resultados y que no sea a su conveniencia política o económica? Alguno dirá que solo atienden actividades del proceso legislativo, claro que no es así; pero aún si así fuera -sin conceder-, habría que revisar la calidad de esos resultados legislativos respecto del enfoque de la nueva realidad jurídica en materia de los derechos humanos por la que actualmente transita el país y de la que se han olvidado completamente, eso cuando no ha sido omitido por la total ignorancia del tema. Mis disculpas pero un puesto de elección popular, aunque no lo diga la ley, exige de perfiles con preparación que “sirvan”para cumplir las exigencias Constitucionales.

El ciudadano ya no quiere alcaldes que lleguen a culpar lo que otras administraciones no hicieron o comprometieron, que en lugar de ordenar sus ventanas de oportundiad y fortalezas, se la pasen lloriqueando en los medios. Si aspiran al cargo, es porque ya cuentan con esa información y ya la han procesado debidamente para concebir un programa de trabajo que sirva en verdad al crecimiento y desarrollo social, económico, cultural y sostenible y por supuesto que guarde congruencia con la propuesta de desarrollo de quien se postula a Gobernador. Si no es así, no le sirve al elector.

Finalmente quisiera hacer otra observación, y disculpas por insistir, pero el elector no será el mismo de siempre; dicen que para actuar primeramente hay que pensar, el ciudadano del domingo 06 de junio de 2021, no será el elector que salió a votar parejo por un partido, cuando menos no el que esperan que vote por la coalición que se gesta, quienes se atienen a las tendencias estadísticas, con mucha seguridad se pueden volver a equivocar. Primero hay que pensar antes de actuar, no se puede enfrentar esta elección repitiendo las mismas viejas estrategias, lo deseable sería enfrentar esta elección con propuestas razonables. El elector que buscan espera de menos eso en la boleta, si lo que ofrecen es limitar las posibilidades a una propuesta reciclada, que nadie se llame a sorprendido de los magros resultados.

Nunca como ahora la ciudadanía espera una mejor oferta en las boletas electorales de esta coalición posible, es una decisión que ciertamente necesita despojarse de la desconfianza hacia el propio ciudadano, pues sin duda hay que voltear a ver ahí, que es donde se encuentra la mejor cantera de los futuros servidores públicos. Eso claro, si se aspira a un nivel de política y de políticos que se distinga e incremente la distancia de los pésimos resultados y hechos ofrecidos por algunos alcaldes de la cuatroté y por todos los diputados de la cuatroté. No hacerlo así, será castigable por el elector. Será visualizado de nuevo como un negocio abstracto que nunca quiso ser concreto para proteger el interés general. Un innecesario salto al vacío. ¡Nos leemos la próxima semana!