La esencia del Presidente / Por Adrián de la Rosa.

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La gran mayoría de los mexicanos y mexicanas nos sentimos orgullosos de lo que hemos hecho a lo largo de nuestra vida, en muchos de los casos quizá deseando una mejora en las posibilidades de desarrollo económico y de movilidad social a partir de cada una de las actividades a nuestro cargo o aquella la que simplemente hemos elegido para sostener un modo de vida digno para nuestras familias. Todos como fin, buscamos la superación, pero esa superación, esa expectativa de mejora siempre se ha visto afectada por las decisiones de personas que, investidas de autoridad con nuestro propio voto o usando para su beneficio la ausencia del voto -también llamado abstencionismo-, terminan decidiendo a nombre de todos, el destino de nuestro esfuerzo, ya como trabajadores, autoempleados o como generadores de empleos.

Los Ciudadanos nunca como ahora, estamos tomando conciencia de lo que hemos creado como patria, de la cual estamos también orgullosos, no solo por tener acá nuestras raíces, nuestras culturas, nuestras tradiciones, nuestros muertos y todo el esfuerzo de ellos, de nosotros y aquel que en el presente y futuro emprenderán nuestros hijos, familiares y amigos. Esa toma de conciencia también atisba sobre el papel que desempeñaron y ahora desempeñan nuestras autoridades, las que no necesariamente hacen una buena interpretación del significado del concepto gobierno y sus acepciones lingüísticas. El colmo es que al criticarlos te respondan por medio de vasallos pagados, que otros también lo hicieron mal. Como si ya con ello debiéramos todos conformarnos y asumir lo que sea que hagan y como lo hagan.

¿Pero qué es gobierno? Más allá de la clásica definición de “el arte de gobernar”, implica una concepción progresiva de protección de la población en su territorio y fuera de él como lo hacen los Estados Modernos, y progresiva no debe entenderse como aspiracional, sino en el sentido en que México se obliga en el derecho internacional a través de los tratados y convenciones suscritas, de sus protocolos y mecanismos de cumplimiento que en si forman parte y permean en todo el derecho público, para que todos los ciudadanos lo hagamos exigible en el derecho interno, pues el gobernante tiene la obligación constitucional y convencional de garantizar a todas las personas, la protección más amplia.

Así Gobierno como Estado Moderno, debe entenderse como el conjunto de órganos a los que institucionalmente se les ha conferido el ejercicio del poder político. Así cuando un político expresa “al diablo con las instituciones” expresa un claro mensaje de que no acepta el ejercicio del gobierno por medio de otras instancias de gobierno, o de la división de poderes, los Órganos ciudadanos que se representan en los Órganos Constitucionales Autónomos, las empresas del estado y por supuesto no admite la presión de ninguna forma de colegio, cámara, asociación o empresa. Es un mensaje claro de concentración del poder en una sola persona, algo en lo que consistentemente ha tenido progresos este presidente, como una evidencia clara de un error de la democracia, pues con ello se contradicen y lesionan regresivamente, todos los derechos y libertades hasta ahora alcanzados en la constitución, para todos los y las mexicanas.

Al expedirse una constancia de mayoría por el organismo constitucional autónomo INE a un vencedor en un proceso electoral, se expide al mismo tiempo un aval ciudadano para ejercer un gobierno, en la amplitud o estrechez que establezca la Constitución y no de otra forma; pues con esa misma Constitución que ha surgido el Instituto que validó el proceso electoral por el cual se ha erigido como Presidente, ha de ejercer en su estructura la porción de gobierno que le corresponde. no solo en el sentido progresivo, sino también en el sentido universal, indivisible e interdependiente que lo obliga a garantizar a todos también como una obligación de Estado, todos los Derechos Humanos y Libertades que reconoce nuestra Constitución.

El artículo 25 constitucional impone al gobernante una obligación de hacer, que hasta ahora no solo no ha sabido cumplir; sino que, en la objetividad de los resultados mantiene en números peligrosamente rojos lo que debería ser el desarrollo económico sostenible del país. Es seis veces peor que el del tantas veces criticado Peña Nieto. Su actuar como presidente actual, es consistente con una ideología regresiva del progreso y desarrollo económico, contradice la obligación que le impone la constitución de garantizarlo -el desarrollo económico y social- para todos, promoviendo el empleo digno y las inversiones; por supuesto no solo no ha sido capaz de cumplir con ello, sino que tampoco ha cumplido con su obligación de garantizar mediante la generación de condiciones adecuadas a la realidad que le tocó administrar, el empleo formal que ya se tenía, subvencionando salarios a los trabajadores, como hicieron en la pandemia todos los demás países. Eso era lo que tenía que privilegiar. En respuesta oculta sus fracasos en imputar desaciertos del pasado.

Debe entenderse y recordarse por todos, que el Presidente constitucionalmente solo representa una parte del Estado, se encuentra delimitado en sus alcances y su poder -en términos de la constitución-, éste no debe ser mayor al de los otros dos poderes de la Unión. Pero ¿Qué es lo que en la práctica está sucediendo en nuestro país? Como nunca, el actual Presidente se encuentra en franca violación de nuestra constitución al utilizar diversos medios y métodos de presión sobre los otros poderes y Órganos Constitucionalmente Autónomos, para romper los límites que la Constitución le impone a él, uno de sus favoritos es la Unidad de Inteligencia Financiera, bajo el estigma de la corrupción, sin embargo… también implica corrupción negociar con presuntos delincuentes de cuello blanco, a cambio de imponer su voluntad y no de respetar la línea del deber normativo. En cierto modo, el abuso del poder, le ha hecho perder la brújula de manera grave para todos; también el titular de la UIF está igualmente obligado a investigar al propio presidente, su familia y amigos cercanos. Eso daría credibilidad y no se entendería su actuar como abuso de poder. ¿Pero lo haría? Las evidencias muestran que no.

El uso faccioso del poder para los mexicanos, representa ya una indeleble mala interpretación de la responsabilidad que representa el cargo para el que ha sido electo un funcionario público como lo es el presidente o cualquier otro cargo o nombramiento; inclusive cuando se da por omisión del ejercicio de sus obligaciones, pues la Constitución les impone a todas las autoridades en el ámbito de sus competencias, las obligaciones de promover, respetar, proteger y garantizar un buen gobierno a todas las personas.

Hoy no solo no se cumplen esas obligaciones constitucionales, están peor que nunca; y ello ya no es nuevo en la memoria del ciudadano de a pie, así fue como el Abuso del Poder se convirtió en detonante del cambio en 2018 y ciertamente el cambio ha sido harto regresivo en apenas dos años. Hoy como nunca, se juega peligrosamente con el futuro de nuestras familias, al acabar con los empleos formales y con las inversiones micro, pequeñas, medianas o grandes y no garantizar la estabilidad de los empleos existentes.

Lamentablemente tampoco se han fortalecido las instituciones que son los instrumentos del Estado para garantizarnos a todos, los Derechos Humanos y Libertades, por el contrario se busca exterminarlas sin proponer en sustitución nuevas instituciones más modernas, fortalecidas y con mejor presupuesto, todo lo contrario; se les reduce impunemente el presupuesto y se castigan los derechos adquiridos de sus trabajadores y funcionarios y se reducen sus capacidades operativas, como sucedió con el seguro popular, al convertirlo en el Insabi, donde hay más incertidumbres y menor cobertura con pésima calidad, lo cual es gravísimo en medio de una pandemia. Hoy su apuesta es electoral y se reduce al reparto de dinero encubierto como programas sociales.

La Guardia Nacional, merece mención aparte, pues esta es beneficiaria de los recortes hechos en materia de educación, en salud, y en la propia seguridad pues el presupuesto de la otrora policía federal también fue absorbido por ésta; sin garantizar cabalmente los derechos adquiridos por los elementos ya contratados. Digo que merece atención aparte, porque al igual que ha sucedido con otras instancias a cargo de las fuerzas armadas donde no solo se ha entregado al ejército mayores recursos presupuestales, se han entregado también funciones que constitucionalmente corresponden a los civiles, como es el caso de la administración de justicia, lo que implica una aberración jurídica, pero también un claro traslape de funciones entre poderes, por más que así se haya aprobado por el legislativo; hoy también el ejército es administrador de lo que será el puerto aéreo Felipe Ángeles (Santa Clara) y es equívocamente, el titular de la Guardia Nacional, que debería estar a cargo de un civil. Algo quiere del ejército el presidente, y no debe ser bueno para los civiles, sin embargo es también una institución con hombres y mujeres de honor.

El recuento de los daños estructurales ocasionados al país y promovidos desde el mando central y plenipotenciario del presidente, es con mucho mayor a lo que aquí se esboza, basta echar un vistazo al desempeño de cada una de las secretarías de estado, donde sus titulares claramente son de piedra, y acertadamente son llamados comúnmente floreros del presidente. Ahora también ha tocado el turno del Banxico donde aunado a ciertas otras reformas se ha violentado su autonomía constitucional reconocida, imponiéndole como una obligación, la de captar y comprar dólares y otras monedas extranjeras en efectivo, lo que aunado a la legalización de la marihuana, la limitación del actuar de la DEA y la liberación de ciertos capos; definen al actual gobierno desde el exterior, como lavador de activos de dudosa procedencia. Ello sin duda traerá repercusiones tales como alertas de riesgo sobre lavado de dinero; lo que podría degenerar en una auditoría y eventual sanción que paralizaría todo el sistema financiero mexicano. Un asunto de proporciones mayores, no calculado por el presidente y sus actuales diputados, lo que la Asociación de Banqueros de México ya toma con mucha precaución.

El rumbo que el presidente quiere darle al país se parece mucho al de aquellos que financian con recursos de procedencia muy poco claras al terrorismo internacional y el de productores de drogas correspondientes al comercio de cárteles; los hechos así lo demuestran y no ha salido a explicar las razones que tuvo para impulsar esas reformas, por el contrario, se publicitan como reformas aisladas, como si no existiera una interdependencia jurídica entre ellas, que servirá de “facilitador” del lavado de activos de procedencia ilícita; mientras que por el otro lado, exige mediante el látigo del SAT a emprendedores y trabajadores, el exacto cumplimiento de las contribuciones. ¿Entonces, para quien gobierna el Presidente? Lógicamente los pobres no están primero, solo son usados para sostener este otro propósito.

No cabe duda que para los ciudadanos queda claro el abuso del poder del presidente, no respeta, ni quiere escuchar más opinión que la de él mismo, aunque muchas veces se contradice, una prueba irrefutable es el constante ataque a la opositora coalición de partidos, cuando él mismo fue parte de ellas en distintos procesos electorales; pues hoy le ofende el ejercicio de esa libertad constitucional.

No es pues, ni cercanamente la voz que fue del candidato presidencial, hoy el abuso del poder lo ha cegado, le ha hecho perder el piso y la confianza de muchos morenistas, pero mucho más de aquellos quienes nunca confiamos en él. Lo más grave es el ejercicio de un gobierno al margen de los mandatos de la constitución mexicana, los cuales pudieran ser el motivo por el cual el electo presidente estadounidense Joe Biden, en su momento -ya muy próximo- logre asirlo para esclarecer -entre estos detalles- la forma en que será la relación bilateral entre ambos países; así como la que derive del T-MEC. Aún hay mucho por escribir, pero lo más importarte es la respuesta que los propios mexicanos le demos a quien mal ejerce la presidencia, así como indebidamente mal ejerce el poder que le corresponde a otros poderes de la unión y a otros Órganos Constitucionales autónomos, este domingo 06 de junio del 2021, será tu momento, nuestro momento de responder a semejante abuso de poder.

¡Nos leemos la próxima semana!