¿Dictadura o Democracia? / por Adrián de la Rosa

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La democracia no es un hecho, es un acto que se manifiesta en la boleta el día de las elecciones; donde se hace escuchar la voz de nuestros anhelos, el coraje contra el abuso de poder, contra las injusticias, el desempleo, las malas políticas en materia económica, en seguridad ciudadana, en materia sanitaria, también contra la galopante corrupción, el nepotismo, y el dejar hacer, dejar pasar de los intocables amigos y familiares del actual presidente.

No sólo es castigo, también representa una mejora en la vida de todas las personas, es una decisión incluyente, que busca el respeto de las libertades de todos y no sólo de unos cuantos, de las mujeres, desvalidos, incapaces, enfermos de cáncer y de otras formas congénitas y adquiridas de pérdida de la salud, para que nunca les falte asistencia médica y suministro oportunos de medicamentos y atención especializada.

La Democracia representa así mismo, la selección de los mejores perfiles, para combatir la corrupción, para construir juntos el mejor porvenir para todos, donde se respete a todos por su diferente forma de pensar; se puede, es posible y todos estamos más obligados que nunca a ejercer ese derecho de decidir quien nos gobierna. Los habitantes de Baja California Sur y de México somos una nación que se merece el desarrollo social y económico sostenible, de eso se trata el ejercicio de gobierno, se equivocan quienes llegan al poder para servirse y para abusar del mandato constitucional, se equivocan quienes llegan al poder para discriminar y pisotear las libertades y derechos reconocidas a todos.

La pandemia nos ha dejado una clara enseñanza, todos necesitamos de todos, las familias necesitan que sus hombres y mujeres en capacidad de hacerlo trabajen, para acceder a los servicios de salud, de vivienda digna, de sistemas de retiro, los trabajadores necesitan que existan fuentes de empleo y a su vez las empresas y patrones necesitan trabajadores con las mejores habilidades y talentos para ofrecer sus productos y servicios con la mejor calidad; al mismo tiempo el gobierno necesita de las contribuciones que se generan al echar a andar toda esa maquinaria productiva; si falta uno solo de ellos, no es posible reconstruir nuestro estado, ni nuestra nación, todos hacemos falta, con nuestra mejor voluntad de aportar al desarrollo económico nacional y con la mayor trasparencia gubernamental.

Al mismo tiempo nuestro estado y nuestra nación, necesitan de un buen líder, que proyecte una visión positiva y sepa implementarla con el mismo enfoque de beneficio para todos; en Baja California Sur, hasta antes de la pandemia habíamos sido un faro de desarrollo económico, con empleos dignos y con el empuje para establecer una mejora continua; y por supuesto que podemos mejorar lo que hasta entonces habíamos logrado, solo hay que saber escoger bien a nuestros líderes; no es momento para el consuelo, sino para tomar la mejor decisión, para decir no a todo aquello que nos hunde, que nos amordaza y aleja de participar en la toma de decisiones.

Cuando menos en Sudcalifornia no nos gustan las imposiciones, nos caracteriza el ser rebeldes a ese tipo de liderazgos negativos y nos harta rápido la mentira, el cinismo y la desvergüenza con la que se dirige a todos un día si y otro también el Presidente de la República, quien no entiende ni quiere entender del sufrimiento de los enfermos de cáncer, y el de las familias que pierden su patrimonio tratando de salvar a sus familiares enfermos también de Covid-19, de diabetes y otras enfermedades para las que la necedad y el olvido las han dejado en el desamparo; tampoco quiere saber de las familias de los desempleados que han perdido sus servicios de salud en tiempos de pandemia, que no pueden pagar los créditos de vivienda y de nómina; ni de los micro y pequeños empresarios que lo han perdido todo.

Hoy la ambición del Presidente, lo ha llevado a irrespetar la división de poderes, a corromper los Órganos Constitucionales Autónomos que se supone sirvan de contrapeso a las decisiones del gobierno. Le ha faltado al respeto a todos, definiéndose como un combatiente de la corrupción, pero en los hechos ha tolerando las corruptelas de sus amigos del primer circulo de su opaco gobierno, de sus cuñadas, de sus hermanos, de sus hijos y ahora de su esposa que de manera por demás cínica ha sido asignada como miembro del Sistema Nacional de Investigadores, mientras que miles de profesionales con muchos más méritos, son rechazados todos los días.

Su ambición lo ha llevado a confrontarse con los gobernadores de los estados, en su afán por controlarlo todo, especialmente los congresos de los estados para validar las reformas constitucionales, de las que es un secreto a voces, los necesita en la mayoría de éstos, para imponer el estado de dictadura al que claramente aspira y del que ya no omite expresar en diversas formas sus tendencias, para arrebatarnos a todos nuestra capacidad de decidir, de votar, nada menos que uno de los bienes más preciados: LA DEMOCRACIA.

Por todo ello, salir a ejercer el voto el domingo 06 de junio del 2021, no será un hecho más, sino un acto patriótico, un acto trascendente para decidir sobre preservar nuestras libertades y derechos humanos o cederlos a la voluntad de un solo hombre y su gavilla de sinvergüenzas, que claramente han dado muestras de lo que son capaces de hacer, si se les deja, si se les permite disponer de todo y de todos.

Tanto hemos normalizado nuestras libertades y derechos humanos reconocidos en la constitución, que no está demás recordar que, si no votamos para defenderlos, podemos perderlos como ha ocurrido en Cuba y Venezuela, como ocurrió en Bolivia. Reconozcamos que ese peligro existe y es real; y demostremos nuestro coraje y resiliencia votando y expresándonos en contra del abuso de poder.

Reflexionemos si tenemos todos o no, una urgente necesidad de poner un alto definitivo a quien gobierna alejado del mandato constitucional, quien desobedeciendo la constitución que lo llevó al poder, abusa de ésta bajo sus propios principios e ideales; incurriendo en una interrupción de la observancia de la Constitución, estableciendo una forma de gobierno contrario a los mandatos constitucionales, gobernando solo para sus partidarios y pretendiendo comprar las voluntades de los más necesitados con el dinero generado por los más productivos.

Todo lo prohibido lo implementa corrompiendo la norma suprema, limitando cada vez más las libertades y derechos humanos de todos; en materia económica, de educación, de salud pública, de seguridad ciudadana, de respuesta a emergencias contra fenómenos naturales, de trasparencia y ni que decir de la rendición de cuentas. En todo ello, los resultados son los peores de la historia del México en tan solo 24 meses de abuso de poder.

Todos necesitamos recuperar nuestras libertades y derechos humanos y el cómo lo implementaremos, se responde mediante el ejercicio de nuestro voto en contra del gobierno arbitrario, en contra de quien abusa del poder y de quien sin que nadie se lo haya pedido, dispone de todos lo recursos de la nación para su propio beneficio político y personal, en perjuicio de todos. Si lo hacemos así, en su momento tendrán que responder por la violación del artículo 136 de la Constitución, de la cual, claramente se han apartado desde el inicio de su gestión.

¡Hasta la próxima semana!