Denigrar al feminismo/ por Vico Caballero

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La lucha de las mujeres es una gesta heroica que a lo largo de la historia se ha ido configurando para emanciparse ante las sociedades del mundo, de su barbarie y de sus desigualdades, de su violencia y la sumisión en el que se les confinó por siglos.

En la mayoría de los debates sobre las protestas feministas, la atención se centra en “las formas” de protestar, en los cristales rotos, en los monumentos rayados. Pocas veces, por no decir que en ninguna ocasión, el centro del debate son las muertas, las ultrajadas, las arrancadas de la inocencia y el pudor que por derecho les pertenece. Pocas veces debatimos sobre el intenso dolor y la justificada rabia de sus familias, del trauma de reconocer un cuerpo amorfo, descompuesto, entre la tierra de algún paraje de alguna carretera del país. Todavía con muchísima menor frecuencia escucho a mis congéneres, hombres, hablar sobre los vestigios o las muestras de machismo en nuestro lenguaje y en nuestras acciones. Bajo el estandarte de “Hay otras formas” suelo preguntar qué formas… la respuesta cuando no es vaga, refiere a acciones como denunciar, protestar pacíficamente, todas cosas que han hecho siempre.

Una amiga un día me dijo que yo no podía ser feminista porque soy hombre, que nosotros no podemos ser feministas porque no vivimos el ser mujer en una sociedad machista. Me explicó que podía ser aliado, solidario, respetuoso del movimiento feminista, pero ese espacio de pertenencia es un margen para que las mujeres se miren, se entiendan, se fortalezcan y se asuman dentro de un mundo. Confieso que no me convenció en aquél momento su argumento, pero en la literatura sobre el tema, parece que hay consenso en ese criterio y me pareció que respetarlo era en primera instancia algo que podía hacer. Con el tiempo me ha ido quedando más claro.

El reconocimiento a su talento, valor, integridad, ha sido, como todas las luchas, dolorosa, larga, con sangre, con ira, con alegría por los triunfos. En mi entender, desde la óptica que me es posible y sin que sea incluso necesaria para teorizar sobre el feminismo, la revolución de nuestras sociedades, hoy, si no es feminista no será.
Lo anterior sirva como preámbulo para explicar que una cosa es la legítima lucha por los derechos y la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, y otra muy distinta que personajes en el poder, que hayan cometido delitos o faltas administrativas, quieran colgarse de las causas feministas para librarse de las acusaciones y las responsabilidades.

Eso denigra al movimiento, pues abre la pauta a los comentarios fáciles y sin mucho sentido, pero que ataca y cuestiona la defensa de una causa real. Recuerdo a una regidora que se justificaba diciendo que era una ama de casa, para evadir sus errores como representante popular, pero le recordamos que a la hora de cobrar el sueldo sí asumía el rol de regidora. La corrupción no reconoce a hombres y a mujeres, los casos y hechos son muchos por unos u otras y son ajenos a un asunto de género.

Vico Caballero
(CDMX 1980) Artista Multidisciplinario, Promotor Cultural y Activista Político. Su obra poética y musical se encuentra reunida en AL CABO CANTO, Letras del Finisterra, Los Poéticos Mares. Desde 2006 ha sido colaborador de diversos diarios y revistas de política y cultura. Residente en Los Cabos desde 1995. **Obra Musical: discos de estudio EL TIEMPO NO PASA POR AQUÍ y LA GRANJA/ LADO A